No sólo importan los negocios

Por Mariecke van der Glas, Directora Regional

9 de agosto 2013. Visita a las comunidades forestales de Honduras.

Hoy es un día importante para la comunidad de El Mogote, en el departamento de Santa Bárbara, Honduras. Después de negociar durante más de un año y medio, los 23 miembros de la Asociación de Productores Agroforestales Pinares del Lago reciben el título concesional de sus bosques. La Federación de Productores Agroforestales de Honduras (FEPROAH) ha acompañado el proceso con el apoyo de ICCO Cooperación.

Los miembros, en su mayoría mujeres, esperan desde las 10 de la mañana en la calurosa entrada de la municipalidad de Zacapa. El alcalde, quien corre dentro y fuera de su oficina gritando "¿están listos?",  parece un hombre ocupado. A las 11:30, finalmente comienza la ceremonia. El discurso del alcalde habla sobre la justicia para la comunidad forestal, cuyos miembros ahora tienen acceso total a los recursos naturales que los rodean. A partir de ahora nadie puede extraer madera u otros productos sin el consentimiento de los concesionarios legítimos. Su discurso es largo y fuerte; pronto será el momento de las elecciones. Este alcalde en particular está terminando su segundo mandato y podría ser reelegido. Él es parte de una minoría dispuesta a firmar este tipo de acuerdos. La ley recomienda, pero no obliga a la municipalidad a asignar concesiones a la comunidad que vive en el bosque. Muchos no lo hacen, por lo que ellos mismos pueden vender los recursos naturales.

El representante regional del Instituto de Conservación Forestal (ICF), don Pedro Romero, quien ha apoyado el proceso entre la ‘muni’ y la comunidad, habla de la gran responsabilidad de probar de que este modelo funciona, que la comunidad es capaz de aumentar sus ingresos, al mismo tiempo que garantiza la sostenibilidad del bosque. Esto es parte del acuerdo. Don Pedro dice: “Hay muchos en este país que quieren ver fallar a este modelo, por lo que ustedes tendrán que demostrar que funciona.” Después de los discursos se ponen las firmas. El presidente de la asociación se mueve y está feliz: “¡Viva El Mogote!”, grita. “¡Viva!”, responde la multitud. El acuerdo es por diez años. "Muy corto plazo para las iniciativas forestales", le susurro a Carlos, técnico de FEPROAH. Él me dice, sin embargo, que el término normal es de 5 años. El contrato de diez años es el resultado de una negociación exitosa. Después de este término y con buenos resultados, el plazo podría extenderse hasta 40 años.


Nos movemos a otra comunidad forestal cercana, “El Horconcito”, donde hace tres meses inició un proyecto de resina con el apoyo de ICCO. El grupo de aquí desarrolla un modelo de negocios comunitario para impulsar iniciativas conjuntas que generan ingresos. Los miembros de la comunidad están siendo entrenados en la extracción de la resina del árbol y en cómo trabajar en grupo. Sin embargo, están preocupados por la baja producción y las dificultades que encuentran en la práctica.

Victoria Flores, presidente de FEPROAH, explica cómo funciona el negocio. Ella es miembro de la cooperativa de productores de resina y señala cómo 40 familias pueden generar más de U$10,000 al mes con este trabajo. "Operamos desde hace 30 años", dice. “Usted no puede esperar que su proyecto sea ya como el nuestro, también tuvimos que aprender. No sólo importan los negocios, sino también las relaciones dentro del grupo. Juntos podemos ser fuertes, aprender unos de otros y darnos apoyo cuando las cosas son difíciles. Hay una amplitud de ventajas si producimos juntos”. El grupo que está siendo entrenado parece un poco más animado después de las palabras de Victoria. El hecho de que Victoria haya vivido el mismo proceso añade credibilidad a sus palabras.

Todavía tienen un largo camino por recorrer, pero con un poco de apoyo externo y perseverancia, confiamos que ellos serán capaces de generar un ingreso decente, sobre una base sostenible en su propio bosque.

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‘muni’ se refiere a Municipalidad