Apicultora y lideresa rural comunitaria

Ana Lilian Pérez es una joven apicultora de Cacaopera, municipio de Morazán, El Salvador. Forma parte de un grupo de mujeres productoras de miel que, al igual que las abejas, trabajan en colectivo por un objetivo común: estructurar redes y generar desarrollo para ellas y la comunidad.

En 1982, ocho días después de nacer, su madre partió con ella y una de sus hermanas hacia Colomoncagüa, Honduras, en donde se encontraba un campo de refugiados de la guerra civil salvadoreña.  Ocho años después regresaron al El Salvador para rehacer sus vidas. Conoció a su padre, entró a la escuela y vio como la mayoría de los hombres de la comunidad sembraban maíz y frijoles, mientras las mujeres tejían hamacas.

A los 18 años se convirtió en madre, y tuvo que interrumpir sus estudios para proveer para su hija. Pero en el 2005, su vida dio un giro cuando se involucró en el trabajo colectivo.

En mi comunidad existían grupos de mujeres madres, entonces ya cuando fui madre me integré. Al empezar a trabajar con estos grupos conocí el trabajo de la apicultura y me gustó. Vi que era una opción para generar recursos para la familia, porque hacer artesanía no es nada fácil, es más desgastante y no hay mucha ganancia”.

Hoy tiene 25 colmenas y es secretaria de la junta directiva de ACOPACA, una de las 27 cooperativas que trabajan con la fundación ADEL Morazán e ICCO Coperación, en un proyecto que busca promover el desarrollo rural sostenible en el Departamento de Morazán,  fortaleciendo la competitividad de sus pequeñas y pequeños productores. 

“Estar en la cooperativa ha servido mucho porque estamos produciendo miel con 10 sabores diferentes como eucalipto, jengibre, canela y otras variedades que se venden más como productos medicinales. Como integrante de la cooperativa formo parte de las mesas apícolas que organiza ADEL Morazán, he participado en
congresos y en muchas capacitaciones. Como mujer represento a mi cooperativa  y eso me parece interesante para que haya más espacio para la mujer”.

Ana Lilian es además la presidenta de un colectivo de mujeres de su comunidad, cuyas integrantes forman  grupos de ahorro comunitario y también incursionan en la producción de miel.

“Metimos la solicitud diciendo que queríamos trabajar en colmenas y por estar en grupos de ahorro ganamos el proyecto y recibimos 20 colmenas. Con mi experiencia  yo le estoy enseñando a las otras mujeres todo el manejo y me encargo de darles toda la técnica”.

Con mucho esfuerzo y estudiando a distancia, logró bachillerarse en el 2015. Hoy tiene 33 años y está lista para continuar sus estudios especializándose en apicultura para en un futuro, consolidarse como una empresaria de la miel. También desea que su hija, quien hoy tiene 15 años y está en noveno grado, pueda formarse académicamente y aprender el valor del trabajo colectivo.

“Ser una empresaria y no depender de nadie, ese es mi sueño; comercializar todos los productos, que todos a nivel de Cacaopera los conozcan. Y que mi hija se prepare académicamente. Yo no tuve la oportunidad de estudiar cuando era joven pero ahora quiero que ella sea diferente, quiero vivir diferente, tener una casa digna y más allá poder tener un transporte propio. Esos son los sueños, a ver si se cumplen”. 

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Ana Lilian es una de las beneficiarias del proyecto
Consolidación de encadenamientos productivos de los subsectores económicos con mayor potencial de desarrollo del departamento de Morazán, desarrollado con el apoyo financiero de la Unión Europea.