'He logrado un equilibrio en mi vida'

Este es el testimonio de Jessica Cisneros, joven nicaragüense que combina su pasión por el diseño y la comunicación con el trabajo social en el municipio de Ciudad Sandino. Es una de las integrantes del Movimiento Cívico de Juventudes, creado en el marco del programa de ICCO Cooperación, Building Protection by Empowering People (BPEP), con el apoyo de Fundación Déjame Intentarlo (FDI). Jessica participó en el foro regional de BPEP realizado el 7 y 8 de julio en Nicaragua.

Mi nombre es Jessica Cisneros. Tengo 23 años y soy del municipio de Ciudad Sandino. Agradezco a la vida por darme la familia y los padres que me dio. Siempre me han apoyado en lo que a mí se me ha ocurrido.  Mi papá trabaja como jefe del área de seguridad en una agencia de publicidad y mi mamá ha sido maestra de primaria.

En un inicio  quería estudiar en la UNAN porque es la Universidad Nacional pero no entendía bien lo de las opciones de carrera y quedé en Ingeniería Geológica. Desde que yo tenía 13 años, ya había escuchado de todo ese mundo de los medios de comunicación, el cine, la televisión y yo decía: quiero estudiar diseño gráfico y marketing. Entonces me salí de la UNAN y me fui a estudiar Diseño en la UCA. Ahí mantuve mi beca porque la verdad es que somos una familia que no tiene los recursos ni condiciones para pagarla.

A los 20 años conocí la Fundación Déjame Intentarlo a través de mi hermana. Me contó que estaban abriendo un curso sobre emprendimientos, y dije, me voy a arriesgar. Aunque fue una situación difícil para mí por el tiempo porque desde segundo año de la universidad tuve que asumir mi propia responsabilidad.

Antes había tenido algunos problemas de autoestima, de reconocimiento, de trabajo en equipo, me costaba mucho comunicarme. Todos los procesos de crecimiento personal que he tenido en la Fundación hicieron un cambio en mí y ahora me integro súper más y se me hace más fácil abrirme a la gente.

Estar en la fundación me cambió la vida. He participado en intercambios y del intercambio nació una pasión que no sabía que sentía, que es el trabajo social. Ya lo hacía de manera indirecta pero no como ahora que estoy muy metida en ello.

Como parte del programa creamos un movimiento que llamamos Movimiento Cívico de Juventudes. Me siento satisfecha y orgullosa porque hemos logrado en tan poco tiempo (prácticamente seis meses) lo que a organizaciones conocidas les ha llevado años. Creo que el mayor logro que hemos tenido es crear alianzas y tener fondos que jamás pensamos que íbamos a tener. También lograr capacitar a 55 chavalos en temas de incidencia. 

Nosotros como Movimiento promovemos la Ordenanza Municipal 061, que es la que declara a Ciudad Sandino como Municipio de Juventudes, porque en su mayoría los habitantes somos jóvenes. Con esto se declararon derechos, por ejemplo, nosotros peleamos mucho por el cabildo municipal, que es donde presentas tus problemáticas y el gobierno o autoridad local te tiene que dar una solución. Hay una comisión donde supuestamente las juventudes están incluidas pero vemos que no es así. Otro ejemplo: hubo una casa de juventudes que estuvo beneficiada por un fondo de una institución no gubernamental que ya se fue. Entonces la alcaldía dijo “nosotros vamos a seguir con esa casa” pero se cerró. Es decir, como Movimiento le damos seguimiento a la Ordenanza y a unas propuestas que nosotros tenemos en nuestro plan de incidencia y desarrollo, pero también vamos más allá e incluimos temas como el desempleo y la inseguridad que nos atañen a todos.

Saber que los chavalos conocen esto, que pueden recurrir a nosotros, y que muchos ya quieran ser parte del Movimiento, me hace pensar que al Movimiento le espera mucho más. Y con esta red regional de Juventudes que estamos creando a partir de este foro creemos que vamos a tener una buena sinergia con el resto de las organizaciones.

Siento que he logrado un equilibrio en mi vida, y espero llegar a vieja y ver que haya chavalos que sigan en el Movimiento y que no se acabe, que aunque el programa se termine, nosotros sigamos adelante. Vivimos en una era de adultismo terrible y muchas veces nos subestiman como chavalos. Pero hemos demostrado que a pesar de que somos chavalos sobrepasamos las expectativas.