'Seguir surgiendo'

Esta es la historia de una joven colombiana que desde niña sufrió separaciones y desplazamientos producto de la guerra. Con el impulso del programa de ICCO Cooperación, Building Protection by Empowering People (BPEP), y la gestión de Fundación Mencoldes de Colombia, hoy tiene independencia económica. Jheidy fue una de las participantes del foro regional de BPEP realizado este 7 y 8 de julio en Managua.

Mi nombre es Jheidy Lizeth Castaño, vengo de Colombia, representando a la Fundación Mencoldes que trabaja con mujeres, niños y poblaciones en situación de desplazamiento o  vulnerabilidad.  Mi proceso empieza después de un desplazamiento y ahí entra la Fundación Mencoldes haciéndome un aporte para un emprendimiento empresarial. 

Yo soy de Ibagué pero cuando tenía como 4 años salimos de Miraflores porque en ese tiempo era zona roja y era un tema muy complicado. Desde ahí se generó la separación con mi papá, a quien nunca jamás volví a ver.

Pasamos a vivir a Ibagué y después en Itagüí. Ahí llegamos a la Fundación Mencoldes que nos brindó la mano y nos hizo el aporte. Más que aporte financiero fue como una educación financiera, sobre una visión de negocios. Hicieron alianzas con el SENA, que es como una universidad pública que da cursos técnicos, y desde ahí empezamos a trabajar.

Tengo una unidad productiva que se llama MAGENTA Spa de Uñas. Es como un salón de belleza pero lo que hice fue que lo innové. No es tan convencional, es algo muy bonito, quise pensar en un sitio de relajación y transformé un espacio y lo convertí en algo muy agradable.

Me dieron un aporte inicial pero mi visión era ir más allá. Entonces ahorré una plata, me financió un banco otra parte, y así logre reunir para poder lograr lo que tengo hoy en día.

Empecé sola pero ahora hay dos niñas que me colaboran entonces generé esos dos empleos, y una de ellas también es desplazada. Creo que ese ha sido el mayor logro, eso y poder tener independencia porque soy madre cabeza de familia, tengo una niña de dos años y medio.

A mí siempre me quedó una palabra en la cabeza y siempre la mantengo presente: resiliencia. Es aprender a transformar las dificultades en fuerza motora. Yo pasé por otra situación y es que me separé del papá de mi hija y fue muy complicado porque la bebé estaba muy chiquita. Entonces fue como transformar todo eso y convertirlo en esa fuerza motora que me impulsara a salir adelante.  Eso para mí ya no es lío, ya hoy en día lo veo como una experiencia.

Estamos muy bien económicamente, yo soy la que aporto a mi casa, mi mamá cuida a mi bebé. Ahorita ya logramos conseguir estabilidad económica. 

Mi negocio superó las expectativas por la visión que se tenía, porque se le metió mucho el corazón, el alma de querer hacer las cosas bien. Yo transformo varias cosas, por ejemplo cuando compramos los productos los re envasamos con el logo del negocio y eso le da una identidad. Y el negocio va pintando como lo que se quiere. La idea es crecer, poder posicionarlo como uno de los mejores spas de uñas de la región donde yo vivo y así
seguir surgiendo. Pienso que todo va a ir fluyendo a medida que el negocio lo vaya requiriendo.

Me parece genial el hecho de que nos apuesten, de que nos crean, porque muchas veces las entidades, el gobierno, nos dan la espalda, porque de pronto nos ven jóvenes y dicen: “no, no tiene mucho potencial”. Pero el solo hecho de que nos crean, de que nos vean las ganas y digan: “listo, vamos a apostarle”, es gratificante y es enriquecedor.