El éxito de una pequeña productora

Con esfuerzo, inteligencia y amor al trabajo, Margarita Delgado ha logrado superar numerosas adversidades y salir adelante en cada cosecha. ¿Cuáles son las claves del éxito de esta pequeña productora del occidente de Nicaragua?

Enrique Gasteazoro, Oficial de Programa, ICCO Cooperación Centroamérica.

--

Doña Margarita vive en la comarca El Porvenir, en el corredor seco de León, Nicaragua. Es una pequeña productora cuya historia nos deja importantes lecciones para seguir trabajando en el desarrollo de negocios rurales inclusivos y el fortalecimiento de cadenas de valor para lograr que las estructuras de mercado aporten  a la construcción de un mundo más justo y sin pobreza.

Margarita forma parte de un proyecto mediante el cual ICCO Cooperación y la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), fortalecen las cadenas de valor del sector yuca, facilitando asistencia técnica, capacitación, inversión en calidad y productividad, y en especial, vinculación con una naciente cadena para el procesamiento del almidón de yuca, lo cual mejora considerablemente los términos y garantías de comercialización para pequeñas y pequeños productores.

Durante la puesta en marcha del proyecto, se han enfrentado y superado importantes retos como la intensa sequía del 2015, que puso en riesgo la siembra de yuca de 100 productoras y productores. La colaboración entre APEN  e ICCO, la empresa procesadora y los productores, permitió reaccionar efectivamente reinvirtiendo en la siembra de las áreas de cultivos que no sobrevivieron a la sequía, la peor registrada en la zona en la última década.

En estas condiciones adversas, la parcela  de Doña Margarita fue la única que se desarrolló plena y exitosamente desde la primera siembra. Al visitar su tierra, se aprecian varios factores excepcionales que explican su éxito. Doña Margarita es una mujer tenaz y vibrante, orgullosa de su identidad como agricultora. Reconoce que su trabajo es importante para la sociedad, y lo desempeña con esmero y satisfacción.

Esta es una lección para empresarias, empresarios y profesionales a todos los niveles: el amor por lo que hacemos es requisito para la excelencia. Adicionalmente, Doña Margarita cuenta con una importante red de apoyo en la gestión de su empresa: sus hijos, a quienes ha impulsado en su formación técnica y universitaria, inculcándoles el amor por la agricultura, dando como resultado un equipo de trabajo capacitado y comprometido con la pequeña empresa familiar.

Finalmente, la tierra de Doña Margarita se distingue de otras tierras que le rodean por la numerosa cantidad de árboles y el vigor de sus barreras vivas, producto de reforestación meticulosa durante décadas. Mientras el calor, la sequía, el viento y las violentas tormentas de polvo castigaban los cultivos de yuca de sus vecinos, la parcela de Doña Margarita creció y floreció bajo la protección de sus árboles.

La historia de Doña Margarita demuestra que las buenas prácticas empresariales, el amor por lo que se hace, la formación del equipo de trabajo y desarrollar una buena gestión ambiental, son aplicables en empresas de todo tamaño y giro de negocio. Ella demuestra que existe una inmensa capacidad empresarial innata en las mujeres rurales, y ese es precisamente el tipo de riqueza intangible que puede marcar la diferencia.

Foto: Doña Margarita junto a uno de sus hijos en su parcela de yuca.