Las comunidades Indígenas y su aporte a las negociaciones del Cambio Climático

Desde la COP 16 en Cancún, México, la AMPB ha venido desarrollando un proceso de proyección y visibilidad de sus aportes a la conservación de los bosques, elemento esencial en el esfuerzo global para adaptarse y mitigar el cambio climático.

Por: Salvadora Morales, Oficial del Programa Clima y Bosques

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La Conferencia de las Partes (COP) es el órgano supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que fue adoptada en Río de Janeiro en Junio de 1992. Tanto la COP como las partes del protocolo de Kioto se reúnen cada año para supervisar y examinar la aplicación de la convención y del protocolo y desarrollar el proceso de negociación entre las partes de la convención ante nuevos compromisos. Estas negociaciones iniciaron hace más de 20 años con la firma del protocolo.

Los acuerdos que hagan en París en estas dos semanas, afectarán el futuro del planeta. Según el principal órgano internacional en materia de cambio climático -Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)-  la influencia humana en el sistema climático es clara  y las recientes  emisiones de gases de efecto invernadero por causas antropogénicas son las más altas en la historia de la humanidad. Los cambios recientes del clima tienen impactos generalizados en los sistemas humanos y naturales.  Los científicos determinan que para evitar daños irreversibles a nuestro planeta, el aumento de la temperatura debería estar limitado a 2oC como máximo, para lo cual las emisiones mundiales deben comenzar a disminuir hasta reducirse en un 50% para el 2050.  

Por lo tanto el resultado de la negociación debe ser “no producir más de lo que el planeta  es capaz de absorber” y que las temperaturas no continúen elevándose.  Esto requiere una transformación dramática del sistema de la matriz energética del mundo entero, abandonando los combustibles fósiles y cambiando a la energía eólica, solar o nuclear.  Además es preciso que los bosques,  pulmones del mundo continúen cumpliendo con  su función para la estabilidad climática global. 

Para que los acuerdos internacionales de lucha contra el cambio climático funcionen, la financiación climática es una pieza esencial. Ningún país vulnerable puede realizar cambios de modelo energético o enfrentarse a las consecuencias del cambio climático sin recursos. Tampoco pueden lidiar con eventos meteorológicos extremos o crisis alimentarias por sequias o inundaciones.  Mesoamérica se encuentra entre las regiones más vulnerables al cambio climático, sumado a los problemas de orden social, económico y políticos que dificultan el cumplimiento de compromisos para solucionar el desafío climático global.

Las organizaciones socias de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques (AMPB) tienen una influencia sobre al menos 50 millones de hectáreas de bosque en Centroamérica y México. Es una plataforma integrada por gobiernos territoriales indígenas, comunidades forestales, propietarias o administradoras por ley de sus territorios.  Desde la COP 16 en Cancún, México ha venido desarrollando un proceso de proyección y visibilidad  de sus aportes a la conservación de los bosques, elemento esencial en el esfuerzo global para adaptarse y mitigar el cambio climático y también proyectando las demandas territoriales  de las comunidades indígenas y forestales a nivel Mesoamericano.  Desde la Cumbre del Clima en Nueva York en septiembre de 2014 y actualmente en la COP21, unen sus demandas a nivel global con representantes legítimos de Indonesia, la cuenca el Congo de África y COICA[i] de Sudamérica; juntos influyen y manejan el 85% de los bosques tropicales del mundo.

Esta plataforma está integrada por organizaciones con modelos únicos y emblemáticos, que llevan no décadas, sino siglos conservando sus bosques con modelos sociales basados en filosofías ancestrales (cosmovisión), organización y gobierno.  Para poder lograr un aporte pleno, demandan que en estas negociaciones climáticas, los pueblos indígenas tengan, entre otras cosas:  

Financiamiento territorial: la AMPB en conjunto con AMAN, COICA Y REPALEAF, con influencia sobre el 85% del bosque tropical global, demandan desde el 2014 una nueva ventana de financiamiento que permita a los territorios de base prepararse ante un nuevo régimen climático,  al igual que los gobiernos se están preparando, creando sus programas de UN-REDD nacionales, construyendo estrategias nacionales o preparándose con los sistemas de mediciones. Está claro que los acuerdos a los que lleguen los gobiernos y las empresas en las negociaciones climáticas no serán posibles sin el apoyo decidido de la gente y sus territorios, y si los bosques tropicales continúan en constante degradación. 

Garantía de respeto a la dignidad y a la Vida: una de las principales exigencias de las comunidades indígenas y forestales, es la protección de sus propias vidas, ya que muchos han sido asesinados en los últimos años defendiendo sus territorios y bosques. La AMPB, en acción conjunta con otras organizaciones indígenas, demanda respeto a la vida y la no criminalización de líderes forestales e indígenas que defienden sus territorios.

Titulación y Saneamiento a sus Territorios: A pesar de los avances tras la firma del convenio de la OIT, aún quedan pendiente cumplir importantes tareas en términos de titulación de territorios y definición de derechos del uso, manejo y fortalecimiento de la gobernabilidad interna de cada una de las organizaciones comunitarias. En muchas áreas donde los títulos ya han sido reconocidos hay serios problemas de Saneamiento de dichos territorios.



[i]Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca del Amazonas http://www.coica.org.ec/