Comercialización de CO2 para reducir la pobreza en el norte de Nicaragua

El proyecto “Carbono Comunitario” consiste en mitigar los impactos del cambio climático a través de la reforestación y promover el manejo de suelos a través de sistemas agroforestales.

A la fecha se han reforestado 665 hectáreas con 1,667 árboles por hectárea como mandagual (Caesalpinia velutina), madreal o madero negro (Gliricidia sepium), caoba (Swietenia humilis), genízaro (Albizia Saman) y pochote (Bombacopsis quinata).

La Asociación de Profesionales para el Desarrollo de Nicaragua (APRODEIN) ha capacitado a productores de los municipios de San Juan de Limay en Estelí y Somoto en Madriz, ambos en la zona del Corredor Seco al norte de Nicaragua, para hacer un cambio de uso de suelo y pasar de agricultura o ganadería extensiva a sistemas forestales. “Nosotros lo hacemos a la inversa, o sea hacer un cambio de uso de suelo pero positivo, no para el avance de la frontera agrícola sino para hacer plantaciones forestales”, indicó Elvin Castellón, Coordinador de APRODEIN.


De esta manera, el proyecto garantiza la recuperación de suelos degradados en las zonas secas e incentiva las actividades productivas de la población local a través de la siembra granos básicos como maíz y frijol, asociados con los sistemas forestales. Con la reforestación se está reduciendo dióxido de carbono, lo cual es otro beneficio porque garantiza a los productores un pago por servicios ecosistémicos, un instrumento económico/financiero diseñado para dar incentivos a los usuarios de los recursos forestales y no forestales.


“El proyecto subsidia semillas, bolsas plásticas para el establecimiento de los viveros y asistencia técnica para el componente forestal. Una vez comercializados los créditos de carbono en el mercado internacional el productor también recibe un pago por cada árbol sembrado en concepto de fijación de dióxido de carbono”, detalló Castellón.


Florencio Pérez, un productor de San Juan de Limay, expresó que ha recibido pagos desde la limpia del terreno, el establecimiento de los viveros y el traslado de las plantas hacia el lugar de siembra. “Siempre me han dado una ayuda y también mi familia está siendo beneficiada con ese fondito porque ellos trabajan conmigo”, relató.


El proyecto también está trabajando en la divulgación y promoción de la Ley 462, Ley de Conservación, Fomento y Desarrollo Sostenible del Sector Forestal, para que los productores tengan mayor conocimiento de ella y puedan acceder a los beneficios económicos contenidos en la legislación.


Así mismo, las plantaciones serán inscritas ante el Instituto Nacional Forestal (INAFOR) como plantaciones de aprovechamiento forestal, las cuales al estar cumpliendo con los requisitos de ley gozarán de exoneración del pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA).


“El proyecto les asegura todo lo que es la comercialización de la madera. Una vez que se haya alcanzado un período de 10 años, el proyecto se las va a comprar y de alguna manera él va a recibir un dinero extra que hoy en día no lo tiene y que es parte de un incentivo forestal. Nos hemos dado cuenta que esto es una responsabilidad social ambiental de todos y que todos debemos de contribuir”, concluyó Castellón.


Los fondos provienen de ICCO, el Fondo Nacional de Desarrollo Forestal de Nicaragua (FONADEFO) y Taking Roots de Canadá.